La oración es abrir el corazón y el alma a Dios en una forma sincera y afectuosa, por medio de Cristo con la ayuda y el poder del Espíritu Santo, para alcanzar cosas como las que Dios ha prometido, o que son conforme a la palabra de Dios, para el bien de su Reino, sometiéndonos en fe a la voluntad de Dios.
Juan Bunyan
Cárcel de Bedford
1662